La otra noche mantuve una charla tan intersante como corta con una mujer (había más personas, pero se limitaron a escuchar). Hoy, en mis sanas costumbres de desayunar en un bar con un libro, me he encontrado con esta cita, que me hubiese gustado tener a mano aquella noche.
Defender los derechos humanos universales supone admitir que los hombres nos reconocemos derechos iguales entre nosotros, a pesar de las diferencias entre los grupos a los que pertenecemos: supone admitir, por tanto, que es más importante ser individuo humano que pertenecer a tal o cual raza, nación o cultura.
Fernando Sabater «Política para Amador».
Charo, a ver si pronto podemos tener otra igual de entretenida pero más larga. :)